Modos de vida: Punta Soldado
Hay viajes que lo cambian a uno sin avisar y este no es un recuento cualquiera 💙 Cuando fui a Punta Soldado en septiembre, pensaba que iba a dictar un taller de cocina, pero la verdad es que terminé aprendiendo mucho más de lo que enseñé.
Punta Soldado es un rincón de Buenaventura rodeado por mar y manglar, donde la pesca no es un oficio: es herencia. Es la forma en que las familias han vivido por generaciones 🐟 Allí entendí que cada amanecer empieza antes de que salga el sol, cuando los botes se deslizan en silencio hacia el agua. Pescan guiados por la intuición, por la memoria del territorio y por ese vínculo tan profundo que solo quienes nacen al lado del mar pueden tener con él.
Pero también vi las otras realidades: lo difícil que es el acceso, las oportunidades limitadas, el esfuerzo constante por mantener viva la comunidad. A pesar de eso (o quizá gracias a eso) allí todo se hace en conjunto. Se cuidan como familia, se organizan, comparten lo que tienen, celebran lo que son 🤝
Yo llegué a enseñar recetas, pero cada historia que escuché se me fue metiendo en el corazón. Vi manos expertas en remendar redes y limpiar pescado abrirse para compartir sus historias, nuevas formas de transformar lo que la tierra y el mar les regalan. Y ahí, en medio de risas, ingredientes frescos y conversaciones alrededor del fogón, entendí que la cocina es más que una receta: es un puente 🌈
Ese día confirmé que cocinar es un acto de resistencia, de amor y de memoria 💪
Punta Soldado me recordó que, en lugares como este, cada plato contado, preparado y compartido, es también una forma de seguir viviendo.
Punta Soldado es un rincón de Buenaventura rodeado por mar y manglar, donde la pesca no es un oficio: es herencia. Es la forma en que las familias han vivido por generaciones 🐟 Allí entendí que cada amanecer empieza antes de que salga el sol, cuando los botes se deslizan en silencio hacia el agua. Pescan guiados por la intuición, por la memoria del territorio y por ese vínculo tan profundo que solo quienes nacen al lado del mar pueden tener con él.
Pero también vi las otras realidades: lo difícil que es el acceso, las oportunidades limitadas, el esfuerzo constante por mantener viva la comunidad. A pesar de eso (o quizá gracias a eso) allí todo se hace en conjunto. Se cuidan como familia, se organizan, comparten lo que tienen, celebran lo que son 🤝
Yo llegué a enseñar recetas, pero cada historia que escuché se me fue metiendo en el corazón. Vi manos expertas en remendar redes y limpiar pescado abrirse para compartir sus historias, nuevas formas de transformar lo que la tierra y el mar les regalan. Y ahí, en medio de risas, ingredientes frescos y conversaciones alrededor del fogón, entendí que la cocina es más que una receta: es un puente 🌈
Ese día confirmé que cocinar es un acto de resistencia, de amor y de memoria 💪
Punta Soldado me recordó que, en lugares como este, cada plato contado, preparado y compartido, es también una forma de seguir viviendo.